Pasamos aproximadamente un tercio de nuestro día sentados en el puesto de trabajo y tener en cuenta las recomendaciones para adaptarlo correctamente puede ayudarnos a mejorar nuestro bienestar. ¡Te contamos!

Pasamos varias horas al día frente al computador o realizando actividades que implican permanecer en una misma posición. Por eso, adaptar correctamente nuestro puesto de trabajo es una forma sencilla y efectiva de cuidar la salud, prevenir dolores musculares y mejorar el bienestar durante la jornada laboral.
La ergonomía busca que el entorno de trabajo se ajuste a las personas y no al contrario. Una postura adecuada y un espacio bien organizado ayudan a reducir la fatiga, evitar lesiones y mantener una mejor concentración a lo largo del día.
¿Por qué es importante la ergonomía?
Cuando trabajamos en posiciones incómodas o forzadas durante mucho tiempo pueden aparecer molestias en cuello, espalda, hombros, muñecas o piernas. Con el tiempo, estos dolores pueden convertirse en lesiones musculares o articulares que afectan la calidad de vida y el desempeño laboral.
Tener un puesto de trabajo ergonómico puede ayudarnos a disminuir tensiones musculares, prevenir lesiones por movimientos repetitivos, reducir el cansancio físico y mental y mejorar la comodidad y la productividad.
Te compartimos algunos ajustes básicos que puedes hacer en tu puesto de trabajo para mejorarlo:
1. La postura importa
Mantén la espalda recta y apoyada en el respaldo de la silla. Los hombros deben estar relajados y los pies apoyados completamente en el piso o en un reposapiés.
2. Altura del computador
La parte superior de la pantalla debe quedar a la altura de los ojos, evitando inclinar el cuello hacia arriba o hacia abajo. Lo ideal es mantener una distancia aproximada de un brazo entre tus ojos y el monitor.
3. Teclado y mouse
Ubícalos a una altura que permita mantener los codos cerca del cuerpo y formando un ángulo cercano a los 90 grados. Las muñecas deben permanecer rectas, sin doblarse hacia arriba o hacia abajo.
4. La silla también cuenta
Ajusta la altura para que tus rodillas queden al nivel de las caderas o ligeramente por debajo. Si tu silla tiene soporte lumbar, úsalo para mantener la curvatura natural de la espalda.
5. Haz pausas activas
Levantarte, estirar el cuerpo y mover articulaciones cada 45 o 60 minutos ayuda a reducir la rigidez muscular y mejora la circulación.
Hay momentos en los que el cuerpo avisa que hemos estado teniendo mala postura al trabajar o que nuestro puerto de trabajo no está cumpliendo las condiciones básicas de ergonomía, si sientes alguna de estas señales debes prestar atención:
Dolor frecuente en cuello o espalda, hormigueo en manos, cansancio visual o tensión en hombros pueden ser señales de que tu postura o tu espacio de trabajo necesitan ajustes. Escuchar el cuerpo y hacer cambios a tiempo es clave para prevenir molestias mayores.
Recuerda también que moverse durante la jornada y adoptar hábitos saludables son decisiones que traen beneficios a largo plazo.
