El 14 de noviembre es el Día Mundial de la Diabetes y hace un llamado a pacientes y profesionales de la medicina a redoblar esfuerzos. Compartimos algunas recomendaciones y cuidados para prevenir esta enfermedad que no da tregua. ¡Te contamos!

La diabetes es una enfermedad que ha cuadriplicado las muertes en los últimos 30 años y en América Latina es la cuarta causa de muerte. Corazón, cerebro, ojos, pies, pulmones, riñones… prácticamente nada escapa a sus complicaciones.
Por eso, este Día Mundial de la Diabetes, el lema es Diabetes y bienestar, pues se estima que, con un cuidado especial, el acceso adecuado a la atención y el debido apoyo, podemos no solo hacer esfuerzos para prevenirla, sino que además la vida de quienes la padecen puede ser mucho mejor.
Para iniciar, se debe tener en cuenta que el aumento de la prevalencia de la diabetes, en especial Tipo 2, se debe a varios factores, en su mayoría relacionados con el estilo de vida actual, como por ejemplo:
- Una alimentación poco saludable: Consumo excesivo de alimentos procesados y productos ultraprocesados, azúcares refinados y grasas saturadas que contribuyen al aumento de la obesidad y al desarrollo de diabetes tipo 2.
- Sedentarismo: La falta de actividad física regular y el tiempo prolongado en posiciones sedentarias favorecen el sobrepeso y la resistencia a la insulina.
- Estrés crónico: característico de la vida moderna, que puede alterar el metabolismo y aumentar el riesgo de desarrollar diabetes.
- Envejecimiento poblacional: A mayor tiempo de vida aumenta la prevalencia de enfermedades crónicas como la diabetes.
- Factores genéticos: La predisposición genética también juega un papel importante, pero el entorno y el estilo de vida son factores clave en su manifestación.
Teniendo en cuenta estas situaciones, compartimos varias recomendaciones que puedes tener en cuenta para prevenir esta enfermedad:
- Alimentación saludable: es necesario comer con moderación, porciones controladas y evitar los excesos. También dar prioridad a alimentos integrales; carbohidratos complejos como cereales integrales, legumbres, frutas y verduras frescas. Evitar azúcares refinados y procesados en el consumo de dulces, refrescos y productos ultraprocesados con alto índice glucémico.
Se deben incluir grasas insaturadas como las de aguacates, frutos secos, aceite de oliva y pescados azules como trucha, salmón, atún y sardinas. Además, se debe fomentar el consumo de proteínas magras, como las que provienen del pescado, el pollo, tofu, legumbres y huevos. - Actividad física: Para protegerse contra la diabetes es fundamental el ejercicio, el cual mejora la sensibilidad a la insulina, es decir, aumenta la capacidad del cuerpo para utilizarla de manera más eficiente. Controla el peso corporal al quemar calorías y ayuda a mantener un peso saludable. Además, el ejercicio reduce el estrés, lo cual puede mejorar el control de la glucosa y mejora la salud cardiovascular.
- Mantener un peso saludable: Evita el sobrepeso quemando calorías a través de actividades que te mantengan en movimiento.
- Chequear niveles de glucosa: si hay factores de riesgo como antecedentes familiares o sobrepeso y si no, como parte de la prevención.
- Gestionar el estrés: realizar actividades relajantes y ejercicio para disminuir los niveles de estrés.
Si por el contrario, en el diagnóstico ya se encuentra la diabetes, se deben tener en cuenta estas cinco ‘reglas de oro’ que un diabético debe cumplir:
· Monitorear regularmente los niveles de glucosa en sangre para ajustar el tratamiento, la dieta y el ejercicio.
· Tener una alimentación balanceada y controlada que evite alimentos con alto índice glucémico.
· Realizar actividad física constante.
· Seguir estrictamente las recomendaciones médicas, especialmente en la toma de medicación y administración de insulina.
· Prestar atención a los signos y síntomas de hipoglucemia o hiperglucemia que experimente.
Hay grupos poblacionales más propensos a desarrollar diabetes, en especial la Tipo 2. Personas con antecedentes familiares de diabetes, adultos mayores en especial a partir de los 45 años, personas con sobrepeso u obesidad, mujeres que tuvieron diabetes gestacional en el embarazo y de algunas etnias, como afroamericanos, hispanos, nativos americanos y asiáticos.
