Angélica Corsi y su bendita incomodidad

Nuestra compañera Angélica Corsi, presentadora de cultura del Informativo Ahora, resulta ser toda una caja de sorpresas, o mejor, una caja de talentos.

Comunicadora Social – Periodista de la Universidad Sergio Arboleda de Bogotá, nació en Tunja, pero dio sus primeros pasos en Bogotá, ciudad a la que ama profundamente y a la que, gracias a sus inicios como asesora política en comunicaciones y ahora como periodista, conoce bastante bien. 

De su vida personal les contamos que es la hija de Rosa María y Juan Ramón, unos padres bastante presentes y la “hermana sanduche”, como ella misma le llama, de Juan Manuel y María Isabella. 

Asegura que es poco hábil en la cocina, pero muy buena para disfrutar de las delicias gastronómicas de las diferentes regiones del país, especialmente de las arepas y el cocido boyacense, pues no puede negar la sangre tunjana que corre por sus venas y que la lleva a hablar con emoción de la tradición, arquitectura y los paisajes de esta ciudad universitaria. 

Pero sin duda su corazón está en Bogotá, donde ha desarrollado su vida y que, como a todos los que llegamos, nos ofrece en medio de su rudeza, la oportunidad de desarrollarnos personal y profesionalmente, aunque suene a cliché. 

“Yo me siento como Bogotá, analizándola como si fuera un ser humano, porque me comunico fácilmente con personas de todas las regiones, estoy abierta a conocer la diversidad cultural de nuestro país, a escuchar todos los acentos y me encanta contar historias, darles voz a las personas, pero muy desde el lado humano y siempre desde la empatía”, expresa nuestra invitada de hoy. 

Hablando de esas facetas que la hacen una cajita de talentos, les contamos que Angélica estudió teatro en la Academia Charlot durante toda su época de bachillerato, un poco para superar su timidez, lo que parece bastante difícil de creer mientras hacemos esta entrevista, ya que habla no solo con palabras, sino también con su mirada, sus gestos y su hermosa y sincera sonrisa. “Me encantan los musicales”, asegura. 

Cuando le preguntamos sobre sus sueños, no hace referencia a ser una reconocida actriz, una galardonada periodista o algo muy puntual. “Mi sueño es enfocarme en mis objetivos, en hacer lo que me apasiona y sentirme feliz en donde esté”, al tiempo que confiesa que siente estar en la mejor etapa de su vida, en la que puede dedicar tiempo a mirar hacia su interior, a conocerse mejor y a estar consigo misma en una permanente reestructuración. 

Estamos seguros de que si le volvemos a hacer esta pregunta en cinco años nos dirá lo mismo, pues vive en el “aquí” y en el “ahora”, un presente en el que busca trabajar por el bienestar de los demás, compartiendo conocimientos y experiencias, pero no solo las suyas, sino las de otros que han vivido situaciones complejas que los han hecho crecer como personas, superando siempre esa bendita incomodidad. 

Y ‘Bendita incomodidad’ es precisamente el nombre del podcast que ya acumula diez capítulos y en el que habla de salud mental con personas del medio artístico y cultural y que se puede encontrar en YouTube y Spotify. 

“Es un podcast que va más hacia adentro, que observa a ese niño interior que está lleno de heridas, pero que ha ido sanando, perdonando y creciendo, porque, aunque ha estado en el piso cero, tiene las herramientas para salir adelante, entendiendo que la vida no es lineal, sino una montaña rusa”. 

Para este podcast contó con una gran aliada, su madre Rosa María, sicóloga de profesión que la ayudó a convertir este espacio de entrevistas en una especie de ‘consultorio’ donde los invitados abren su corazón y hablan desde la experiencia. 

“Experiencias que pueden servir a otras personas que puede que en un momento difícil no tengan una mano amiga, una familia o un círculo de apoyo que los pueda levantar y a quienes siempre recomendamos buscar ayuda sin temor”. 

Finalmente, Angélica, la periodista, la artista, la cronista a la que le encanta contar historias del impacto de las mujeres en los diferentes roles en la sociedad, hace una reflexión sobre la importancia de trabajar por los sueños “que se logran, siempre que uno tenga constancia, se arriesgue y apueste por uno mismo, porque nadie más lo va a hacer por ti”.

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